Cuando se habla de castillos medievales, el nombre de Neuschwanstein surge de inmediato en el imaginario colectivo. Torres afiladas, murallas blancas, salones caballerescos y una ubicación casi imposible sobre un risco alpino lo convierten en la imagen perfecta del castillo de cuentos. Sin embargo, aunque su apariencia es puramente medieval, Neuschwanstein no fue construido durante la Edad Media, sino en el siglo XIX. Aun así, su historia está íntimamente ligada al mundo medieval, tanto en el lugar donde se alza como en el espíritu que lo inspira.
Un enclave con raíces medievales
Mucho antes de que Neuschwanstein dominara el paisaje bávaro, el lugar ya estaba marcado por la historia medieval. En la misma colina existieron dos fortalezas gemelas: Vorderhohenschwangau y Hinterhohenschwangau, documentadas desde el siglo XII. Estas fortalezas medievales pertenecieron a los caballeros de Schwangau, una familia noble que servía como vasalla de los duques de Baviera.
Cuando se habla de castillos medievales, el nombre de Neuschwanstein surge de inmediato en el imaginario colectivo. Torres afiladas, murallas blancas, salones caballerescos y una ubicación casi imposible sobre un risco alpino lo convierten en la imagen perfecta del castillo de cuentos. Sin embargo, aunque su apariencia es puramente medieval, Neuschwanstein no fue construido durante la Edad Media, sino en el siglo XIX. Aun así, su historia está íntimamente ligada al mundo medieval, tanto en el lugar donde se alza como en el espíritu que lo inspira.
Un enclave con ra . . .
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